Una intensa y prolongada jornada reunió nuevamente a los
Ases el pasado domingo. En esta ocasión, en sede nueva, en las Alturas de Vilo,
el Orejón de Boedo defendió su condición de Campeón de todos los tiempos con
gran atitú.
Antes
de continuar con la crónica, este humilde redator quiere hacer un llamado a la reflexión
de los players. Esto no es un viva la pepa, Sres. Acá debe haber
responsabilidá, compromiso y solidaridá con todos y cada uno de los integrantes
de este grupo de elite. No es posible que se repita el plantón de la pasada
jornada que hizo tambalear lo que a la larga fue una más de las grandes fechas
de este apasionante deporte. Si se dice "voy", se va. Si de
compromete con un horario, se llega puntual. Y si cantan las 20 en un
determinado palo no se deben tener en la mano al caballo y al rey de otro
distinto.
Recinto
chico pero agradable, con una dotación importante de cubículos natatorios que
hacen ilusionar con nochecitas primaverales de antología, la sede pagó con
creces el viaje hasta la provincia de la gran mayoría de players porteños.
Instalaciones interesantes y un fuego perfetamente prendido de la mano de un piro
maníaco serial, daban a imaginar un asadazo de proporciones que con el paso de
los minutos se transformó en dos docenas de empanas que satisficieron a los
contendientes. En lo referente a lo líquido, todo estuvo bien regado. Quizás lo
que se añoró en esta oportunidad fueron los pistachos. Más aún en el momento en
que se advirtió la presencia de un grupo de bolsas conteniendo unos manises de
muy dudosa procedencia, que para mal de peores fueron utilizados como elemento
indicativo contable, ofendiendo al sagrado y adorado Poroto.
En las
primeras horas de la jornada, cuando Febo aun ofrecía sus últimos rayos, la
presencia juvenil en el recinto de juego dejó en claro que hay players para los
años venideros. El famoso semillero, que le dicen, se hizo presente y alegró la
jornada. También hizo más llevadera la tarde y acompañó perfetamente al mate
transparente, la torta de la mamá de Lafernanda. "U-na Man-te-ca",
hubiera dicho un comunicador social de prontuario dudoso.
Como se
anticipó en el inicio de la nota, el Orejón ganó la Copetineta con autoridá.
Gran performance de Kuato que con una táctica mucho menos asesina que de costumbre se coronó como "El Cebollita
de la Fecha". Tercer puesto para Zulio que empezó a puro poroto pero
terminó en la madrugada con un decoroso 3º puesto. El blondo de French ganó su
único partido disputado sin puntuar para la definición.
Para
finalizar, la frutilla de la torta. Mucha, pero muchísima prolijidad tuvieron
los tocayos de la A (actualmente en la B). Prolijitud en estado puro para
llevarse ambos 5 porotos, unos cuantos con puntito, en todos y cada uno de los
partidos que disputaron. Uno dirá que tuvo a Lafernanda que lo distrajo, el
otro que el viaje ida y vuelta a Escobar lo perturbó y le quitó piernas (Esta
redacción te pide que manejes más despacio porque nos viene costando mucho
conseguir quórum como para que andes haciendo locuras por las calles. Vení a
jugar a la cartas como Dios manda y deja de tocar el pito, Morsetti), simples
excusas que solo reflejan una realidá incontrastable.
Tablas en breve.
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